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La Coctelera

Categoría: Festividades de México

Dias Festivos No Oficiales

Asimismo, muchos establecimientos cierran sus puertas o solo trabajan hasta el mediodía, en días festivos no oficiales como:

6 de enero: Día de los Reyes magos.
10 de mayo: Día de la Madre.
2 de noviembre: Día de los Difuntos.
12 de diciembre: Festividad de la Virgen de Guadalupe.

Las fiestas mexicanas y su significado introduccion

LAS FIESTAS MEXICANAS Y SU SIGNIFICADO:

INTRODUCCION:

Antes de ver el calendario de festividades nacionales, debemos hacer un análisis de nuestras fiestas. Nos retratan con fidelidad con caras alegres y con caras trascendentes o espirituales o pragmáticas comerciales o incluso con exceso y drama. Reflejan el mestizaje, donde todo el panteón prehispánico e hispano encontró equivalencias y a veces hasta similitudes. Nuestras fiestas de cronología y dogma católicos tienen una liturgia impregnada de ingenuo, "paganismo", proveniente de tiempos anteriores al s. XVI. Caso ejemplar son los Días de Muertos.

Han mantenido el sentido comunitario de nuestra fiesta celebrando simultáneamente en el atrio, dentro de la iglesia y en los hogares, las calles y las plazas donde son los grupos étnicos, los campesinos, los gremios de obreros y artesanos, los pescadores, los habitantes de los antiguos barrios urbanos y los de las ciudades coloniales los principales organizadores, participantes y quienes gozan mayormente de estos eventos. En 1988 la Dirección General de Culturas Populares publicó en el Calendario de Fiestas Populares un registro de 5083 fiestas que se consideran han conservado su carácter festivo-religioso, siendo las más celebradas 24.

¿Por qué tantas fiestas en México durante todo el año?, ¿por qué parece que no hay manera de que el pueblo deje de celebrar todas estas festividades, para las que no escatima gastos ni esfuerzos para darle la mayor brillantez a pesar de tener recursos económicos a veces bastante reducidos?

La evangelización fue llevada a cabo de una manera sumamente inteligente por parte de los misioneros que llegaron al altiplano. Supieron cómo conciliar de manera hábil los dos principales calendarios prehispánicos con el gregoriano, el cristiano, encontrando entre los tres bastantes coincidencias que facilitaron su tarea de imponer la nueva religión traída por los españoles. Los calendarios astronómicos maya y azteca son reconocidos como unos de los más exactos creados por el hombre antiguo. Ambos comienzan en nuestro mes de febrero coincidiendo con la época de preparación para la siembra del año. El calendario azteca comienza el 2 de febrero; tiene 18 meses con cinco días baldíos llamados "nemontemi"; dedicando cada mes a uno o dos dioses. El calendario maya comienza con la Cuaresma del 15 de febrero al 6 de marzo; también consta de 18 meses y cinco días vacíos llamados Chayk'in que corresponden al carnaval. Los frailes evangelizadores acomodaron las festividades cristianas a cada una de las marcadas por dichos calendarios de forma tal que se cubre todo el año formando un ciclo y al inculcar la obligación de celebrarlas devotamente, el pueblo conquistado aprovechó esta oportunidad de seguir festejando aun en forma clandestina a sus dioses, introduciendo a los ritos religiosos cristianos las características de su propia cultura, formando así un sincretismo muy propio que le da a nuestras festividades una riqueza enorme y variada según la etnia que las celebre. Aun dentro de las zonas urbanas no es fácil diferenciar dónde llega lo aportado por los españoles y dónde está lo indígena, todo es una mezcla llena de colorido con elementos imprescindibles que se repiten y que corresponden al aporte cultural que se ha ido integrando a lo largo de la historia de nuestro país. Las fiestas del pueblo mexicano son algo más que simple jolgorio, despilfarro, ocio, glotonería, borrachera y diversión con un sentido comercial. Si coinciden en ellas elementos imprescindibles como la danza, la música, los cohetes y juegos pirotécnicos, la comida y los ritos religiosos donde el aporte de las etnias indígenas es lo que le da el toque bello, interesante, muchas veces misterioso y otras jocoso a las celebraciones del pueblo mexicano que no pierde sus raíces porque son tan profundas que se pierden en los inicios de los tiempos. Por lo tanto, cada nueva invasión de alguna cultura extranjera parece que conquista a la cultura mexicana, pero no es así, ésta la recibe, la adopta pero transformándola para hacerla suya con fuertes características mexicanas.

La ceremonia y el rito: Sinfonía de dos movimientos
Los cohetes anuncian la hora de inicio de cada fase del ceremonial como puede ser la salida del mayordomo y su cortejo rumbo a la iglesia o el lugar correspondiente donde se celebrará el festejo: mar, cueva, cruces del pueblo o barrio, cerros aledaños, calvario o santuario, río, árbol, etc. El mayordomo es el padre protector, el intermediario ante las fuerzas de la naturaleza y los santos; por lo tanto, de tanto en tanto eleva rezos con gran solemnidad ayudado de ancianos consejeros del rito y deposita ofrendas.
El danzante sin importar su etnia baila para cumplir una manda o promesa, para purificarse ritualmente, para enriquecer las ofrendas y rituales que le dan sentido a la fiesta.

Existe una variedad enorme de danzas que van de las de clara connotación prehispánica, pasando a otras con una mezcla sincrética que se relaciona con asuntos muy antiguos, cuyos libretos son verdaderas joyas, como algunas de tema muy antiguo que versa sobre hechos sucedidos en Europa mucho antes de la Conquista, como las danzas de Moros y Cristianos, Santiagos, Cruzados, Carlo Magno, Del Marqués. Otras hablan sobre hechos históricos sucedidos hace varios siglos, entre las que podemos citar Los Catrines, y Los Doce Pares de Francia, en Oaxaca; Las Mascaritas, Los Indios Zacapoaxtlas y los Suavos Franceses en Puebla. Los Manueles en Tixtla, Gro. que data del s. XVIII.
Iniciaremos nuestro calendario de festividades en orden cronológico según el calendario cristiano gregoriano, tomando en cuenta la forma de celebrarlas en las ciudades aun con fuerte influencia campesina en algunas zonas de ellas, comenzando con el mes de enero:
ENERO
1o. La Circuncisión del Niño Jesús. De acuerdo a la costumbre judía, los varones recién nacidos debían ser circuncidados dentro de los primeros ocho días de su nacimiento. Jesús como hombre y judío también se sometió a dicho rito. Esta festividad cristiana coincide con el Año Nuevo del calendario gregoriano.

5o.-(noche) Vispera a la visita de los Santos Reyes Magos. Se acostumbra que los niños, y también los mayores pongan su zapato con una carta dirigida a los Reyes Magos o Santos Reyes pidiendo regalos o una gracia, asegurándoles de su merecimiento por su buena conducta observada a lo largo de todo el año anterior.
6o.-Gran festividad de la Epifaníao sea la visita que hicieron los tres Reyes Magos al Niño Dios, en la cual le llevaron un presente cada uno: Oro, mirra e incienso.
Es costumbre cortar una rosca hecha de harina, levadura, huevos, azúcar, mantequilla, agua de azahar y frutas secas, a la que se ponía antiguamente una haba; posteriormente se cambió a bellas figuritas hechas de porcelana en recuerdo de los niños que tuvieron que esconder para que no fueran asesinados por los soldados del Rey Herodes en la matanza de los primeros mártires del cristianismo, los Santos Inocentes. La rosca se come acompañada de humeante chocolate.
Quien al cortar la rosca encuentra uno de estos muñequitos, se convierte en el "compadre" del que le invitó a partir la rosca, con el compromiso de regresar el Día de la Candelaria el 2 de febrero siguiente el Niñito Dios vestido y adornado en una charola, así como pagar la cena de atole y tamales.

13o.-San Antonio Abad. Es costumbre llevar a la iglesia a bendecir animales, herramientas y semillas, todo muy bien adornado para asegurar una bonanza durante el año que principia

FEBRERO
2o.- Día de la Candelaria. Es una de las más grandes festividades de México.
Se celebra la Fiesta de la Purificación de la Virgen María y se conmemora la presentación del Niño Jesús al Templo de Jerusalén. Ambas festividades se empezaron a realizar en la mencionada ciudad, desde el siglo IV, y rápidamente se extendieron a todos los países del Medio Oriente.
Cuando el festejo llegó a Roma, se incluyó la Letanía, o sea se agregaron procesiones cantadas como parte del ritual. Más adelante, en el s. IX la fiesta se enriqueció con la ceremonia de la Bendición de las Candelas, de donde viene el nombre de Día de la Candelaria. Como casi todos las ceremonias cristianas, ésta también tiene un origen pagano. Posiblemente sea de origen moro, pero en todo caso en la Europa Central y nórdica constituía una de las dos grandes festividades anuales de la religión precirstiana de la fertilidad (cuyas sacerdotisas dieron origen a la idea de las brujas). La Candelaria es la fiesta de la purificación; y las velas benditas ese día se conservan para auxiliar a los moribundos o para librarse de los peligros del rayo y del trueno y de las tentaciones del demonio".
Nos referimos a la palabra Purificación porque según la Biblia se trata de un rito que atendiendo a las leyes hebraicas María, La Virgen, madre de Jesús, debía realizar pasados los cuarenta días después del parto. Para tal efecto, acudió al Templo de Jerusalén con Jesús en los brazos, porque según le dijese Jehová a Moisés: "la mujer cuando concibiere y pariere varón, será inmunda siete días, conforme a los días del apartamiento de su menstruo será inmunda. Y al octavo día circuncidará la carne de su prepucio. Y treinta y tres días estará en las sangres de su purgación y ninguna cosa santa tocará ni vendrá al santuario hasta que sean cumplidos los días de su purgación. Y si pariere hembra será inmunda dos semanas conforme a su apartamiento, y sesenta y seis días estará en la sangre de su purificación. Y desde que los días de su purgación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto; y un palomino o una tórtola para expiación a la puerta del tabernáculo del testimonio, al sacerdote. Y ofrecerlo delante de Jehová y reconciliarla ha, y será limpia de su flujo."

LA FIESTA DE LA CANDELARIA EN MEXICO

En el mundo indígena el ciclo de Purificación y Penitencia se inicia con esta festividad, la Candelaria, sigue con el Carnaval, la Cuaresma y la Semana Santa. Visto con la perspectiva europea, debiera comenzar con el Carnaval, pero desde la cosmovisión indígena y campesina, estas dos festividades quedaron invertidas. Es ciclo de la siembra y las estaciones del año el que marca toda la vida religiosa, social, humana, comercial y cultural del pueblo en sus fuertes manifestaciones culturales prehispánicas.
En nuestro país, el Día de la Candelaria se celebra desde los inicios de la Colonia. Cada región y grupo étnico la impregna de características propias de su cultura. Por ejemplo: se llevan a cabo bailes populares, juegos pirotécnicos, procesiones, alboradas, ferias, música de banda, representaciones teatrales, intercambio de flores, danzas tradicionales, y por supuesto, la bendición al Niño Dios. En la ciudad de México y en algunos otros lugares, se acostumbra que la persona que en la merienda del Día de los Reyes se sacó el "muñeco", al "partir" la Rosca de Reyes, se convierta en el padrino del Niño Dios el Día de la Candelaria.
Para cumplir con su tarea, el padrino o madrina, debe"levantar" al Niño del pesebre del Nacimiento (el cual se puso el 16 de diciembre anterior, o sea la primera Posada y debe quitarse hasta el 2 de la Candelaria) donde fuera colocado después de arrullarlo, el 24 de diciembre anterior a las doce de la noche, en la casa que ofreció la merienda del día 6 de enero. Ya levantado tiene que "vestir" al Niño
Dios. Esta tarea de vestir Niños Dios, antiguamente era una gran devoción que se hacía con todo el arte, dedicación, creatividad y amor posibles, pero ahora se ha vuelto comercial. Existe todo un ritual para tal efecto:

RITUAL DEL VESTIDO DEL NINO DIOS
Son tres años consecutivos los que debe "vestir" el padrino o madrina al Niño Dios:
ler año - Se viste de bebé, de blanco, o de alguna otra advocación en la cual no lleve corona ni trono como puede ser: preferentemente el Niño de las Palomas, porque significa pureza; de las Azucenas, de las Rosas, de Santo Niño de Atocha; de Los Milagros.
2o año - También es optativo el vestido, pero sin trono ni corona. La gente escoge vestirlo con el atuendo de algún santo, que aunque parece algo absurdo, pues es debido al concepto de que el Niño Dios es Dios aun dentro de un santo.
3er año - En el tercer año se viste al Niño Dios como Rey, como el Emperador del Universo, con trajes tales como el del Santo Niño de Praga, Cristo Emperador del Mundo, etc. con las tres potencias o con corona y se le entroniza (se le sienta en un trono). Si se prefiere, se le coloca dentro de un capelo. A partir de ese año ya se le rinde culto para que conceda gracias y milagros.
Cuando el Niño Dios ya ha sido vestido, el padrino o madrina lo lleva a misa para que junto con las candelas adornadas, las semillas de chía y trigo que servirán para adornar el Altar de Dolores (se pone el viernes de Cuaresma anterior al Viernes Santo en Semana Santa), reciba la bendición. Se le lleva sobre una charola, canasta amplia muy adornada con flores. Si es el primer año que recibe la bendición se le coloca "acostado porque es pequeñito y no puede caminar". Las velas benditas serán utilizadas para pedir favores importantes a la Virgen o a Cristo. Una vez terminada la ceremonia, se regresa el Niño a su dueño, quien lo sienta en una sillita y le enciende una veladora que ha de acompañarlo hasta el próximo 2 de febrero. Por la tarde se lleva a cabo la tradicional "tamalada", acompañada de chocolate espumoso o atole de varios sabores. Comida ritual e imprescindible en este sagrado día.

LA "TAMALADA" DEL DIA DE LA CANDELARIA.

ORIGENES

El hecho de que el Día de la Candelaria se merienden tamales no es un simple capricho gastronómico, sino que está en estrecha relación con el sustrato ritual religioso católico del arriba mencionado festejo de la Virgen, y la inclusión sincrética de un alimento, el tamal, de origen prehispánico, utilizado como una parte importante en las ofrendas a los dioses del panteón azteca. Además, el día 2 de febrero correspondía al inicio del primer día del primer mes del calendario mexica, llamado Atlcahualo o Quauitleoa. Oigamos a Sahagún:
"Este mes comenzaba en el segundo día del mes de febrero, cuando nosotros celebramos la purificación de Nuestra Señora. En el primer día de este mes celebraban una fiesta a honra, según algunos, de los dioses Tlaloques, que los tienen por dioses de la pluvia; y según otros de su hermana la diosa del agua Chalchiuhtlicuo; y según otros, a honra del gran sacerdote o dios de los vientos Quetzalcóatl."
Los mexicas empleaban tamales como ofrendas y como parte de los ritos que llevaban a cabo a lo largo de los meses que integraban su año ritual, como cuenta Fray Bernardino quien cita diez celebraciones en que se utilizaba este pan de maíz, pero sólo haremos mención al segundo mes, llamado Tlacachipehualiztli, fiesta Ayacachpixolo, en la que:
"... hacían unos tamales que se llamaban tzatzapaltamalli, hechos de bledos (amaranto) o cenizos; principalmente hacían estos tamales los del barrio llamado Coátlan y los ofrecían en el mismo cu (templo), delante de la diosa que ellos llamaban Coatlicue, por otro nombre Coatlantonan, a la cual estos maestros de hacer flores tenían gran devoción".
Este alimento tan mexicano acompaña las fiestas de las mayordomías como el tamal de ajo, de Texcoco, Edo. de México; los tamales de semilla de huanzontle, especiales para Semana Santa; y el tamal blanco de anís preparado para ponerse en las ofrendas de Día de Muertos. El tamal en México ha dejado un tanto su uso ritual para convertirse en uno de los alimentos más populares de consumo diario. Quien no conoce el tradicional desayuno del mexicano que podemos comprar en cualquier esquina: un vaso de atole (de fresa, cajeta, de arroz o el popular champurrado), un tamal rojo, verde, de rajas con queso o uno oaxaqueño con mole; ya sea solo o en torta dentro de una telera (pan blanco estilo francés). Hay una variedad infinita de tamales con ingredientes tales como: Los de sal: con chile verde, chile rojo, mole, frijol, ayocote, queso, cacahuate, huitlacoche, sesos, carne de iguana, de venado, de pollo, carne de cerdo, pescado, mariscos, haba, crema de pepitas, chaya, cazón, nopales, rana, biznaga, verdolagas, hoja santa, epazote, rajas de chile poblano, en los cuales siempre estará presente el chile como ingrediente principal. Los hay dulces con: nuez, pasitas, piña, coco, ciruelapasa, piñón, capulín. La forma de envolverlos es también muy variada: con hojas de maíz como las corundas de Michoacán; con hojas de elote secas que son la forma más popular; con hojas de plátano principalmente en la zona costera o tropical; con hojas de hierbasanta los de frijol.
Por supuesto que el acompañante imprescindible del tamal es el atole hecho también de harina de maíz, o sea, el granillo que queda después de cernir la harina del maíz molido. El atole puede ser blanco, sin leche, o con leche; endulzado con piloncillo, con azúcar, con miel o con chocolate; con canela, con vainilla; puede tener sabor natural de frutas tales como: fresa, guayaba, tamarindo, ciruelapasa, nuez. El atole clásico es el blanco que se hace con masa de nixtamal y agua, el cual es aconsejado para aquéllos que están enfermos; para tomarlo primero se muerde un pedacito de piloncillo, para luego sorber un trago de atole. No podemos olvidar al champurrado hecho con agua o leche, canela y chocolate, si se tiene cacao a disposición, pues mejor. Pero siempre será más sabroso si se sirve bien caliente y para enfriarlo no hay que olvidar el "meneadillo" del jarro o taza para que no queme al beberlo.

DICHOS Y REFRANES SOBRE EL ATOLE Y LOS TAMALES
"Tienes sangre de atole" - Nada te entusiasma
"Nomás me das atole con el dedo" - Me estás tomando el pelo.
"No dondequiera hay árboles de tamales y ríos de atole" - Se dice cuando los hijos ingratos que abandonan el hogar regresan a éste porque no les fue mejor que en su casa.
"Se te olvidó el nombre, pero no el meneadillo" - Se dice de alguien que no quiere recordar su origen humilde.
"Parece un chorro de atole" - En sentido figurado: es lento, baboso, pesado, torpe.
"No te tapes tanto que pareces tamal"- Estas demasiado arro-
pado.
"Al que nace para tamal, del cielo le caen las hojas" - Nadie escapa a su sino.
"Tienes patas de tamal" - Tienes pies gordos y cuadrados.
"Lo entamalaron" - Lo mataron y lo envolvieron en una cobija
"Aquí estoy como la tamalera, mal, y vendiendo" - La voy pasando.
"No me gusta, está muy tamalón" - Está gordo, tosco y cuadrado, sin forma.
"¿Cuándo comemos tamales?" - ¿Cuándo es la boda?
"Véngase mi tamalito de dulce" - Vente conmigo mi amor, dulce, sabroso y calientito.
"¡Uhm!, a esos tamales les falta agua" - La cosa no está consolidada todavía, no es un hecho.
"No me des tantas vueltas, que no soy tamal" - No me quieras desorientar o salir con evasivas.
"Cuida bien tu tamalito" - No te dejes seducir (sexualmente)

Febrero 24 - Día de La Bandera Nacional.
Domingo, lunes - CARNAVAL. En México esta festividad no y martes de tiene tanta importancia como en Venecia, Carnaval. Brasil, Niza, Nueva Orleans y otros lugares donde se celebra con fastuosidad. Si hay celebraciones, pero con características sincréticas propias muy diferentes a las europeas, como en: Tzacuala, Hgo. con su danza de Los Huastecos; Terrenate, Tlax. con su danza de Los Cuchillos con hombres vestidos de mujer. Muy famoso y representativo es el carnaval K'in tajomoltic o carnaval chamula que es un ritual de purificación maya que aparece ya en las crónicas en las que los Max o Monos y los mayordomos corren por encima del zacate seco prendido, previamente arrancado del techo de una casa. En Xaltocan lo celebran con la danza de La Culebra porque representa la fertilidad, se usa para contrarrestar la esterilidad; el jueves se baila la Danza de la Purificación o Fertilidad. Los Acatlaxques dentro del Carnaval, la Semana Santa o Corpus Cristi, los mecos, los huastecos, los fariseos, los judíos, los lacandones, etc. son los personajes que se visten de "indios salvajes" blanqueándose el cuerpo y en varias ocasiones lo adornan con dibujos, casi siempre traen flechas atadas y una máscara o un penacho de plumas como un recuerdo de que ellos fueron gentiles evangelizados posteriormente, por eso se incorporan al ciclo de la Pasión y Muerte de Cristo; subsistiendo el rito subyacente de purificación, con las flechas que simbolizan la fertilidad. En Santa Ana Chiautempan, Tlax. el domingo de Carnaval se baila la danza de Los Viejitos con antifaz.
En las zonas urbanas se celebra el Carnaval pero no tan importantemente como en los puertos como son: Veracruz, Mazatlán, Tampico y otros lugares donde principalmente para fomento turístico se le toma en cuenta.

Domingo, lunes - CARNAVAL. En México esta festividad no y martes de tiene tanta importancia como en Venecia, Carnaval. Brasil, Niza, Nueva Orleans y otros lugares donde se celebra con fastuosidad. Si hay celebraciones, pero con características sincréticas propias muy diferentes a las europeas, como en: Tzacuala, Hgo. con su danza de Los Huastecos; Terrenate, Tlax. con su danza de Los Cuchillos con hombres vestidos de mujer. Muy famoso y representativo es el carnaval K'in tajomoltic o carnaval chamula que es un ritual de purificación maya que aparece ya en las crónicas en las que los Max o Monos y los mayordomos corren por encima del zacate seco prendido, previamente arrancado del techo de una casa. En Xaltocan lo celebran con la danza de La Culebra porque representa la fertilidad, se usa para contrarrestar la esterilidad; el jueves se baila la Danza de la Purificación o Fertilidad. Los Acatlaxques dentro del Carnaval, la Semana Santa o Corpus Cristi, los mecos, los huastecos, los fariseos, los judíos, los lacandones, etc. son los personajes que se visten de "indios salvajes" blanqueándose el cuerpo y en varias ocasiones lo adornan con dibujos, casi siempre traen flechas atadas y una máscara o un penacho de plumas como un recuerdo de que ellos fueron gentiles evangelizados posteriormente, por eso se incorporan al ciclo de la Pasión y Muerte de Cristo; subsistiendo el rito subyacente de purificación, con las flechas que simbolizan la fertilidad. En Santa Ana Chiautempan, Tlax. el domingo de Carnaval se baila la danza de Los Viejitos con antifaz.
En las zonas urbanas se celebra el Carnaval pero no tan importantemente como en los puertos como son: Veracruz, Mazatlán, Tampico y otros lugares donde principalmente para fomento turístico se le toma en cuenta.

CUARESMA
Cada viernes de Cuaresma se debe guardar la vigilia, lo cual da lugar a que podamos consumir ricos platillos propios de esta temporada del año.
El tercer viernes de Cuaresma se celebra con la danza de La Conquista, en Iguala, Gro.

SEMANA SANTA

La Semana Santa en México puede ser motivo de recogimiento, de reflexión, para mediante la asistencia devota a las ceremonias religiosas que se llevan a cabo en los templos de todo el país, tratar de encontrar la paz interna que tanta falta hace en estos días llenos de eventos a veces demasiado inquietantes por su violencia. Pero tomando en cuenta el carácter festivo y despreocupado del mexicano, todo termina en verbena donde se consumen antojitos, panes benditos, golosinas y chucherías que los comerciantes, siempre en busca de la oportunidad de enriquecerse, ofrecen a los fieles que van el Jueves Santo a:

LA VISITA DE LAS SIETE CASAS EL JUEVES SANTO

El Jueves Santo conmemora la institución de la Sagrada Eucaristía, el Orden Sacerdotal y El Lavatorio.
Según el Nuevo Testamento, Jesús reune a sus apóstoles para darles mediante una cena simbólica, su cuerpo y su sangre como el alimento espiritual que redimirá al Hombre, constituyéndose así la Sagrada Eucaristía que se reproduce en cada misa al bendecir el sacerdote la hostia y el vino, como lo hizo Jesús cuando bendijo el pan y el vino en aquella ocasión. Ese día no hay misa, se cubren los altares con paños morados cuyo color simboliza luto y se instala en el altar mayor de cada templo un monumento a la Sagrada Eucaristía y para obtener el perdón de los pecados, es costumbre visitar siete templos y rezar unas oraciones que existen especialmente para tal rememoración. También se venden en los templos panes, flores de manzanilla y romero benditos.
Es común y divertido trazar una ruta que nos lleve del primero al séptimo templo caminando en forma directa y amena. En el Centro de la ciudad de México, llamado Centro Histórico, podemos trazarla así: Comenzamos con San Fernando sobre la calle de Puente de Alvarado, seguir por la misma hasta San Hipólito en la esquina con Av. Reforma norte, luego por la misma acera llegar a San Juan de Dios y La Santa Veracruz, frente a la Alameda Central, cruzar ésta hasta la calle de Madero, visitar San Francisco, junto a San Felipe Neri y rematar en La Profesa en la esquina de Madero e Isabel La Católica. O mejor todavía, iniciar en Colegio de Niñas en Bolívar y Uruguay, seguir por ésta hasta hasta 20 de Noviembre, torcer hacia el norte hasta Venustiano Carranza y llegar a San Bernardo, seguir hacia el oriente hasta la iglesia de la Virgen de Czenjova a un costado de la Suprema Corte, seguir hasta la esquina con Correo Mayor y visitar Porta Coeli, subir hacia el norte hasta la calle de Academia donde encontraremos San Carlos y por Moneda entrar al Zócalo para entrar al Sagrario Metropolitano y rematar en Catedral (que ya se está enderezando), para luego al salir, comer unos ricos tamales con atole, o unos buñuelos con miel de piloncillo con guayaba y tejocotes. Además de celebraciones devotamente religiosas, son unas alegres romerías.
El mismo Jueves Santo en la noche se representa El Lavatorio
cuando Jesús en un acto de humildad como hombre lava los pies de sus apóstoles. Esta ceremonia es representada también en las comunidades indígenas por niños o jóvenes del pueblo a los que se les ofrecen verdaderos banquetes.

VIERNES SANTO

De acuerdo a la recordación de la Pasión de Jesucristo, estando El orando en el Huerto de los Olivos, en la madrugada de este día fue apresando por la guardia pretoriana que llevó su delator Judas, quien Lo vendió por 13 denarios y que al besar a Jesús Lo señala como el que buscan los soldados, Jesús le reprocha su mala acción, Judas se arrepiente, pero en lugar de enmendar en algo sus hechos, se suicida ahorcándose y es por esto que se condena por toda la Eternidad. Comienza así la Pasión de Jesucristo con su escarnio al ponerle el manto rojo, la corona de espinas, es azotado atado a una columna, es llevado de Herodes a Pilatos, es condenado a cambio de la liberación de Barrabás, es cargado con la pesada Cruz, cae tres veces, encuentra a la Verónica que le seca el rostro con un paño en el que queda plasmada su faz, es ayudado por Simón de Cirene, se encuentra con su madre dolorosa a quien pide llorar por sus hijos y no por El ya que éste es su sino marcado desde tiempo inmemorial por Su Pa-dre; es clavado en la Cruz; Longinos le clava una lanza y le sale agua que al bañar los ojos de éste lo hace recuperar la visión; tiene sed, pide agua y le mojan los labios con vinagre y hiel; asegura al ladrón Dimas que estará con El en el Cielo después de muerto, pide a su Padre perdone a los que le escarnecen al verlo clavado en la Cruz porque no saben lo que hacen y finalmente expira entregando a su Padre su espíritu. Todos estos "pasos" son rememorados en El Viacrucis que se reza caminando de estación en estación hasta completar 14.
A las 15 hrs. del Viernes Santo el sacerdote da el Sermón de las Siete Palabras, luego se reza El Viacrucis, después se inicia la procesión del Santo Entierro como en algunos lugares donde se realiza con gran esplendor como en Taxco, Guanajuato, San Luis Potosí y ahora recientemente, en Coyoacán y San Angel en la ciudad de México; para finalizar en alguna de las parroquias o iglesias principales para Dar el Pésame a la Virgen de la Soledad, como se hace en Sevilla. En el templo todas las imágenes y altares permanecerán cubiertos con paños morados hasta el Domingo de Resurrección en que se quitarán los velos morados, volverá a haber misa y se adornará con luces y flores el templo; mientras tanto, éste estará alumbrado sólo con una lámpara, casi en tinieblas.
Hay lugares famosos por su forma de celebrar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. No podemos dejar de hablar de la de Iztapalapa, ciudad de México, la cual es asunto aparte de nuestra plática y merece un análisis más detallado por la importancia que tiene desde el punto de vista: religioso, tradicional, antropológico, social, comercial, artesanal, político, folklórico, artístico, y humano que tiene esta famosa Pasión de Iztapalapa.
SEMANA SANTA EN IZTAPALAPA

Antes de hablar sobre la Semana Santa en Iztapalapa es oportuno hacerlo sobre la capacidad sincrética del mexicano. Entre las características más notorias de la mexicanidad se encuentra esa capacidad tan sorprendente como enorme para apropiarse de todo (o casi todo) lo que nos llega de fuera. ¿Es una tendencia heredada de los pueblos prehispánicos? Sí. Por lo menos de los aztecas. De sobra sabemos que en su viaje desde la mítica Aztlán se fueron apropiando de cuanto Dios hallaban a su paso para incorporarlo a su panteón. Y su costumbre no cambió cuando se establecieron en lo que había de ser México-Tenochtitlan. ¿Pero no será más bien una costumbre heredada de los españoles? Sí, también. ¿Cuántos pueblos, como el español, se han atrevido a mezclarse y remezclarse con otras razas tanto al ser invadidos como al invadir? Esta doble sensualidad ha marcado nuestra historia.
Los españoles trajeron a estas tierras de Dios el Evangelio, para redimir a los naturales de su idolatría. Y los naturales aceptaron al nuevo dios como a uno más de los de su magnífico panteón. ¿Por qué No? ¿Acaso este dios no dió su sangre por nosotros? Igual que un guerrero ofrendaba su corazón para que el universo siguiera su marcha infatigable.
Los españoles trajeron a estas tierras el teatro. Y se sirvieron de este arte de la ficción para evangelizar a los indios descarriados. Y los indios aprendieron a rezar, aprendieron a creer, atestiguaron milagros, ganaron su propia virgen, niña de sus ojos que vive donde antes fue la casa de Tonantzin, nuestra madre, también madre de los dioses. Esos indios han ganado también sus propios santos. Pero esos indios que tan bien aprenden, difícilmente olvidan. y a todo rito que cae entre sus manos le dan un inconfundible sabor local.
A lo largo y a lo ancho de esta tierra adorada y vilipendiada, a través de todo santoral, México grita y reza, baila y canta, llora y se embriaga en honor al santo niño, a la santa madre, a sus héroes, a sus muertos... ¿Iba a ser distinta la conmemoración de la muerte del Señor? Por el contrario.
La representación de la crucifixión en Iztapalapa es hoy en día la muestra más palpable de la capacidad sincrética del mexicano y de su enorme amor a sus tradiciones.
El pueblo de Iztapalapa es la cabecera de la delegación Política del mismo nombre perteneciente al D.F. El corazón o pueblo está formado por ocho barrios: San Ignacio, San Lucas, La Asunción, San Pedro, Santa Bárbara, San Pablo, San José y San Miguel.
La actual Delegación de Iztapalapa está situada al oriente de la ciudad de México. Limita al norte con las delegaciones de Iztacalco y Benito Juárez, al sur con las de Xochimilco y Tláhuac, al poniente con Coyoacán y al oriente con el Estado de México.
Está localizada en lo que era la ribera del lago de México, al pie de la ladera norte del Cerro de la Estrella. Podemos decir que es una de las zonas rurales absorbidas por la ciudad de México. Sus pobladores son antiguos campesinos que se dedicaban al cultivo de chinampas al igual que en Xochimilco, Tláhuac e Iztacalco. Esa última transformación hizo que Iztapalapa pasara de ser productora de alimentos a albergar el espacio de distribución y circulación de los productos alimenticios más importantes de la ciudad, y ahora sus pobladores son consumidores de los productos que les vende la Central de Abastos, la cual se encuentra dentro de dicha Delegación y es el centro abastecedor más grande de la ciudad de México.
Sin embargo, quedan importantes huellas de este perfil campesino que no han sido borradas del todo, como la forma de construcción de la vivienda de estilo rural, y lo más importante quizá la religiosidad, creencias y prácticas específicas, que evocan formas rurales, pero que se han refuncionalizado y resignificado dinámicamente, al tener lugar en el propio espacio donde se ejerce la hegemonía. A pesar de que Iztapalapa está inserta en una dinámica urbana conserva -respecto a su religiosidad- un ethos milagroso muy importante que se ha asociado comúnmente a las formas de religiosidad rural.
Antes de hablar sobre la Semana Santa en Iztapalapa es oportuno hacerlo sobre la capacidad sincrética del mexicano. Entre las características más notorias de la mexicanidad se encuentra esa capacidad tan sorprendente como enorme para apropiarse de todo (o casi todo) lo que nos llega de fuera. ¿Es una tendencia heredada de los pueblos prehispánicos? Sí. Por lo menos de los aztecas. De sobra sabemos que en su viaje desde la mítica Aztlán se fueron apropiando de cuanto Dios hallaban a su paso para incorporarlo a su panteón. Y su costumbre no cambió cuando se establecieron en lo que había de ser México-Tenochtitlan. ¿Pero no será más bien una costumbre heredada de los españoles? Sí, también. ¿Cuántos pueblos, como el español, se han atrevido a mezclarse y remezclarse con otras razas tanto al ser invadidos como al invadir? Esta doble sensualidad ha marcado nuestra historia.
Los españoles trajeron a estas tierras de Dios el Evangelio, para redimir a los naturales de su idolatría. Y los naturales aceptaron al nuevo dios como a uno más de los de su magnífico panteón. ¿Por qué No? ¿Acaso este dios no dió su sangre por nosotros? Igual que un guerrero ofrendaba su corazón para que el universo siguiera su marcha infatigable.
Los españoles trajeron a estas tierras el teatro. Y se sirvieron de este arte de la ficción para evangelizar a los indios descarriados. Y los indios aprendieron a rezar, aprendieron a creer, atestiguaron milagros, ganaron su propia virgen, niña de sus ojos que vive donde antes fue la casa de Tonantzin, nuestra madre, también madre de los dioses. Esos indios han ganado también sus propios santos. Pero esos indios que tan bien aprenden, difícilmente olvidan. y a todo rito que cae entre sus manos le dan un inconfundible sabor local.
A lo largo y a lo ancho de esta tierra adorada y vilipendiada, a través de todo santoral, México grita y reza, baila y canta, llora y se embriaga en honor al santo niño, a la santa madre, a sus héroes, a sus muertos... ¿Iba a ser distinta la conmemoración de la muerte del Señor? Por el contrario.
La representación de la crucifixión en Iztapalapa es hoy en día la muestra más palpable de la capacidad sincrética del mexicano y de su enorme amor a sus tradiciones.
El pueblo de Iztapalapa es la cabecera de la delegación Política del mismo nombre perteneciente al D.F. El corazón o pueblo está formado por ocho barrios: San Ignacio, San Lucas, La Asunción, San Pedro, Santa Bárbara, San Pablo, San José y San Miguel.
La actual Delegación de Iztapalapa está situada al oriente de la ciudad de México. Limita al norte con las delegaciones de Iztacalco y Benito Juárez, al sur con las de Xochimilco y Tláhuac, al poniente con Coyoacán y al oriente con el Estado de México.
Está localizada en lo que era la ribera del lago de México, al pie de la ladera norte del Cerro de la Estrella. Podemos decir que es una de las zonas rurales absorbidas por la ciudad de México. Sus pobladores son antiguos campesinos que se dedicaban al cultivo de chinampas al igual que en Xochimilco, Tláhuac e Iztacalco. Esa última transformación hizo que Iztapalapa pasara de ser productora de alimentos a albergar el espacio de distribución y circulación de los productos alimenticios más importantes de la ciudad, y ahora sus pobladores son consumidores de los productos que les vende la Central de Abastos, la cual se encuentra dentro de dicha Delegación y es el centro abastecedor más grande de la ciudad de México.
Sin embargo, quedan importantes huellas de este perfil campesino que no han sido borradas del todo, como la forma de construcción de la vivienda de estilo rural, y lo más importante quizá la religiosidad, creencias y prácticas específicas, que evocan formas rurales, pero que se han refuncionalizado y resignificado dinámicamente, al tener lugar en el propio espacio donde se ejerce la hegemonía. A pesar de que Iztapalapa está inserta en una dinámica urbana conserva -respecto a su religiosidad- un ethos milagroso muy importante que se ha asociado comúnmente a las formas de religiosidad rural.
Historia religiosa y cultural de Iztapalapa
Durante el siglo XI, cuando tuvo lugar la decadencia del imperio tolteca con la caída de Tula, un grupo de nobles se trasladó a vivir a las laderas del Cerro de la Estrella. Establecieron un señorío llamado Culhuacán, uno de los más importantes junto con Azcapotzalco y Texcoco. Estos eran especies de feudos, cuyas alianzas y confederaciones tenían la finalidad de consolidar radios de poder e influencia para obtener tributo y dominio. Era común la alianza de tres señoríos; la primera fue la de Tula. Otumba y Culhuacán. Cuando los españoles llegaron, se encontraron con la siguiente confederación de señoríos: Texcoco, Tacuba y Tenochtitlan como la más importante de ese momento.
El centro de México era permanentemente asediado por hordas de chichimecas que venían del norte buscando lugares menos inhóspitos para habitar. Estos recibieron finalmente la aprobación de los colhuas para establecerse en la cuenca del valle de México.
Los aztecas se fueron fortaleciendo y combatieron para someter a quienes los habían hostilizado siempre, los chichimecas, y su señorío llegó a tener gran preponderancia. Este fue instaurado por Itzcóatl al vencer a Maxtla, señor de los tepanecas, en el año 1430.
El señorío de Culhuacán quedó sometido a Tenochtitlan. Itzcóatl, señor de los mexicanos, fundó Iztapalapa. Su primer gobernante fue Cuitláhuac "el viejo", hijo de Izcóatl. Iztapalapa era entonces un lugar fastuoso, tenía palacios, templos, canales, situada al pie del Cerro de la Estrella, en cuya falda había un templo indígena dedicado a Tezcatlipoca (en el mismo lugar donde después se edificó el santuario del Calvario, dedicado al Señor de la Cuevita). Allí Moctezuma, señor de Tenochtitlan tenía un hermoso jardín botánico y un grandioso estanque con peces y aves acuáticas.
A la llegada de los españoles, en Iztapalapa gobernaba Cuitláhuac, hermano de Moctezuma II, Cortés llegó a ésta el 7 de noviembre de 1519.
Sobre el esplendor de Iztapalapa nos han hablado los cronistas con gran admiración; desafortunadamente duró bien poco. Escuchemos la voz de Bernal Díaz del Castillo:
...Y otro día por la mañana llegamos a la calzada ancha y vamos camino de Estapalapa, y desde que vimos tantas ciudades y villas pobladas en el agua, y en tierra fértil. Otras grandes poblazones, y aquella calzada tan derecha y por nivel como iba a México nos quedamos admirados, y decíamos que parecía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadis, por las grandes torres y cúes y edificios que tenían dentro en el agua, y todos de calicanto, y aún algunos de nuestros soldados decían que si aquello que veían si era entre sueños, y no es de maravillar que yo escriba aquí de esta manera, porque hay mucho que ponderar en ello, que no sé cómo lo cuente: ver cosas nunca oídas, ni aún soñadas, como veíamos. Pues desde que llegamos cerca de Estapalapa, ver la grandeza de otros casiques que nos salieron a recibir, que fue el señor de aquel pueblo, que se decía Coadlabaca y el señor de Culhuacán, que entre ambos eran deudos muy cercanos de Moctezauma, y después que entramos en aquella ciudad de Estapalapa, de la manera de los palacios donde nos aposentaron, de cuán grande y bien labrados era, de cantera muy prima, y la madera de cedros y de otros buenos árboles olorosos, con grandes patios y cuartos, cosas muy de ver, y entoldados con paramentos de algodón. Después de bien visto todo aquello fuimos a la huerta y jardín, que fue cosa muy admirable verlo y pasearlo, que no me hartaba de mirar la diversidad de árboles y los olores que cada uno tenía, y andenes llenos de rosas y flores, y muchos frutales y rosales de la tierra, y un estanque de agua dulce, y otra cosa de ver: que podían entrar en el vergel grandes canoas desde la laguna por una abertura que tenía hecha sin saltar en tierra y todo muy encalado, de muchas maneras de piedras y pinturas en ellas que había harto que ponderar, y de las aves de muchas diversidades y raleas que entraban el ataque. Digo otra vez lo que estuve mirando que creí que en el mundo no hubiese otras tierras descubiertas como estas porque en aquel tiempo no había Perú ni memoria de él."
Iztapalapa estaba unida a la ciudad de México por la calzada del mismo nombre. Durante la Conquista de México, este pueblo opuso fuerte resistencia a los españoles.
Después de que cayó Iztapalapa, Cortés se apoderó de Chalco y Mixquic. A la caída de Tenochtitlan, la primera fue gobernada por Alonso Ixhuecatocatzin, el hijo de Cuitláhuac II.
Durante la época colonial Iztapalapa perdió su esplendor e importancia. Se fijó su extensión en 15 leguas a la redonda; desde ese momento el Cabildo de la ciudad de México exigió a Iztapalapa la entrega de territorios en función de esa delimitación, como ocurrió con parte de sus ejidos. Las presiones por la tierra en ese entonces se limitaban a las que hacía el cabildo. Los colonizadores habían reservado para ellos el centro de la ciudad y habían permitido a los indígenas ocupar la periferia de México. Sólo hasta el siglo XVIII, los españoles empezaron a lanzarse sobre los terrenos indígenas. Este hecho permite comprender por qué Iztapalapa pudo conservar una traza urbana que se basaba en pueblo y barrios de origen prehispánico y colonial. En el comienzo fue dada en encomienda al Cabildo de la ciudad de México, pero durante el siglo XVI pasó a pertenecer a la Corona directamente. En el orden económico lo que ha caracterizado a Iztapalapa es su dependencia de la ciudad de México, a la que históricamente ofrecía sus productos en venta y donde se proveía de lo que no producía, pues la localidad se dedicaba a actividades agrícolas y en menor escala a la industria extractiva, especialmente minera. Posteriormente, Iztapalapa fue una reserva de mano de obra para la ciudad de México.
El acelerado crecimiento de la ciudad de México en general y de Iztapalapa en particular coincide con el proceso de industrialización que comenzó en 1940, que tuvo como resultado la concentración de población -mano de obra- para la industria. A esto se suman, el crecimiento del sector servicios y las actividades administrativas
La pasión de Iztapalapa: de la imaginación a la conformación del ethos
La fiesta de Semana Santa en Iztapalapa es un hecho festivo en la medida en que en ella se hacen presentes de manera dinámica las dimensiones política, ideológica, simbólica y cultural, y desde luego la estructura económica. Podemos decir que la columna vertebral de la fiesta está constituida por el ritual, que es el que nos proporciona la médula ideológico-cultural de la significación de este fenómeno tan amplio.
La Pasión de Cristo en Iztapalapa es un ritual religioso trágico, se trata de un acto a través del cual se nos proporciona no sólo información de carácter dramático, sino que además se invoca al poder sobrenatural para buscar la transformación del mundo en algún sentido. La causa fundamental de participación que adujeron tanto los actores principales como los penitentes (nazarenos) es la búsqueda de un cambio en su mundo: conseguir empleo, salud, tranquilidad, etc. Esto es importante pues Iztapalapa se vio diezmada por la devastadora epidemia del cólera morbus, que se presentó en la ciudad de México en 1843. La finalización de la epidemia, la vuelta a la vida, es lo que se conmemora con la escenificación de la pasión y muerte de Cristo año con año. Este mensaje es reiterativo, durante los ensayos no sólo se les recuerda a los actores el origen de esta representación, sino que también se repite a todos los medios de comunicación. La apertura oficial del ritual se hace con este recordatorio y la alusión al desastre.
Don Nabor Reyes nació en Iztapalapa en 1892 recuerda que en ese entonces Iztapalapa no estaba dividido en barrios como ahora sino en dos porciones conocidas como Zomulco y Atlalilco. Para entonces la Semana Santa se venía realizando desde muchos años atrás y por lo que le contaba su abuelo, Don Valentín Reyes, quien nació en 1816, sabe que en 1833 apareció en Iztapalapa una epidemia llamada cólera morbus, la cual se manifestaba primero como diarrea, luego aparecían los vómitos y finalmente calambres por todo el cuerpo para después quedar tendido. Todos estos síntomas se presentaban con una rapidez asombrosa y no daba tiempo de darle al enfermo una atención adecuada. Lo curioso de la enfermedad es que sólo atacaba a las personas mayores y dicen que tampoco le daba a aquellas personas que se comían una cabeza de ajo.
Al principio de la epidemia las muertes eran contadas, y a los muertos se les daba cristiana sepultura en el panteón de la iglesia de San Lucas. Después fue creciendo el número de difuntos y los muertos comenzaron a enterrarse en lo que hoy es el barrio de Los Reyes, pero todavía de manera individual. Sin embargo llegó el momento en que se tuvieron que abrir zanjas y hacer entierros comunes. Los enterradores al acabar de tapar las zanjas decían: "lo que Dios quiera de nosotros". Muchos de ellos amanecían muertos al siguiente día. Familias completas desaparecieron con el cólera y fue uno de los momentos más tristes de los que se tenga memoria en Iztapalapa. Sin embargo, el hecho de que la enfermedad no atacara a los jóvenes, despertó en ellos un fervor muy especial, motivándolos a lo que sería la primera representación de la Semana Santa, sin olvidar la misa de agradecimiento que se realiza en el mes de septiembre y que recuerda estos trágicos sucesos.
En contra de muchas opiniones que aseguran que la Pasión de la Semana Santa de Izapalapa no ha tenido ninguna interrupción desde que se inició en el siglo pasado, don Nabor Reyes afirma que con las prefecturas "ya no hubo permiso para hacer procesiones", y en 1904 se suspende por primera vez la tradicional representación.
Tuvieron que pasar diez años y una revolución, para que se reanudara la celebración. Fue hasta 1914, cuando por estos rumbos llegó el Caudillo del Sur, don Emiliano Zapata. Se acercaban los días santos y al general le extrañaba que el pueblo no hiciera ningún preparativo para la celebración. Cuando preguntó la razón se enteró de que estaban suspendidas las procesiones en el pueblo. De inmediato dio la orden de que se llevara a cabo la Pasión y la gente comenzó los preparativos para la ceremonia. Sin embargo con el tiempo encima no fue posible conseguir caballos para los que representaban a los soldados romanos. Esto llegó a conocimiento de Zapata, quien de inmediato puso a disposición del pueblo los caballos de su ejército. Desde entonces se reanudó la tradición de Semana Santa de Iztapalapa, bajo la dirección de un señor que se llamaba Esteban Reyes, que estuvo como responsable de la ceremonia durante los siguientes 20 años.
Como todas las cosas, la Pasión de Iztapalapa sufrió algunos cambios y modificaciones con el paso de los años. De ello también hace remembranza don Nabor, quien dice que por 1913 en el pueblo de Iztapalapa no había caminos ni calles. "Nosotros caminábamos sobre terrenos baldíos o sobre vereditas, pero por órdenes de la prefectura se comenzó a dividir el pueblo y se conformó como ahora lo conocemos. Con esta nueva distribución de calles, al año siguiente se reanudó la Pasión que culminaba en la iglesia de la Cuevita. Pero en 1920, en plena representación, cayó un aguacero que acabó con el evento. La gente corría a refugiarse y se canceló la Pasión. Por eso al año siguiente, la representación finalizó en el Cerro de la Estrella, que nosotros comenzamos a llamar "el cerrito del muerto"."
La Pasión es una ceremonia que en la mayor parte del mundo cristiano se lleva a cabo con una tremenda austeridad, entre nosotros tiene matices que se acercan peligrosamente al paganismo, mezclando el terciopelo con el plástico, los cascos relucientes con los zapatos tenis, la corona de espinas con los lentes negros, el llanto con la risa, el turismo con la devoción, el arrepentimiento con la embriaguez. Es imposible dejar de pensar en las fiestas dionisíacas cuando se está en Iztapalapa un Viernes Santo, pero también es imposible cerrar los ojos a la fe, que extiende sus brazos por todo el Cerro de la Estrella. Cada año es así. De la turba enfebrecida brota el alma, se enciende, estalla y lentamente vuelve al redil. ¿No es acaso un milagro?
Y todo a través de la representación. Pero de una representación que rompe con sus propias reglas, pues la teatralidad es esencialmente un juego con la ficción. En cambio, los participantes en la crucifixión de Iztapalapa transgreden esos límites y se aproximan sin medios ni pudores al sacrificio real, como aquél de sus antepasados guerreros, tan parecidos al del Hijo del Hombre.
Sí. México sabe rezar, sabe cantar, sabe gritar. Pero sobre todo México, como lo muestra cada Semana Santa en Iztapalapa, sabe representar, devolviendo a la representación su carácter ritual y al rito su mejor sentido: el religioso. El creyente mexicano se reúne, se estremece, sufre, sangra, insulta, blasfema; se pierde de sí mismo y en el fondo de su ser oscuro reencuentra la luz que ha de llevarlo a la vida eterna. El milagro, una vez más, se reproduce: el Salvador ha resucitado. ¡Aleluya!

SABADO DE GLORIA

Antiguamente, antes del cambio de la liturgia católica que el Vaticano dictó no hace mucho, era común celebrar la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo el Sábado de Gloria, o sea al día siguiente de ser crucificado. Pero se hizo un cambio, pues según los Evangelios, Jesús resucitó al tercer día de entre los muertos; por lo tanto, ahora se celebra la Resurrección el Domingo de Resurrección.
A México los españoles trajeron la costumbre de la incineración de los "Judas", mas no se sabe con precisión cuándo y no se han hallado datos sobre esto en los relatos de los cronistas de los primeros tiempos coloniales. La costumbre de "quemar a los Judas" es una de las que se hallan hondamente arraigadas en el alma de la muchedumbre. Muy posible es que su origen hayan sido las estatuas que se hacían con armazones de carrizos, revestidas de papel maché, como se fabrican los Judas de cartón, los cuales representaban a los prófugos que no podían ser quemados vivos por el Santo Tribunal de la Inquisición, a cuyas ejecuciones asistían los niños, que con tendencia imitativa característica de los infantes, después de presenciar los autos de fe, iban a jugar en sus casas y quemaban muñecos que fingían ser los reos del Santo Oficio; y la personalidad de Judas, tenía que ser el hereje por excelencia..."
Todavía hace poco, a mediados del s. XX se quemaban Judas con la efigie de políticos antipáticos para el pueblo, o de personajes populares del medio artístico o social, cuyos cuerpos de cartón huecos contenían cosas tales como: pares de zapatos, ropa, etc. que al estallar el Judas, caían y la gente se peleaba por recogerlos. Este evento se realizaba en las calles de Tacuba y San Francisco, ahora Madero, con gran algarabía del pueblo presente.
La sátira popular ha hecho de los Judas una expresión ruidosa y visible, tanto que, hasta las autoridades han tenido que intervenir en el asunto como fue el decreto publicado el 17 de marzo de 1853 durante la última dictadura de Santa Anna, el cual decía: "Que con el objeto de evitar los abusos que suelen cometerse con motivo de las salvas que se hacen el Sábado de Gloria, y con el de conservar la antigua costumbre, de que ese día y el Jueves y Viernes Santos no transiten por la ciudad carruajes y cabalgaduras, habiéndose determinado lo siguiente: Primero: En la salva del referido Sábado de Gloria no se tirarán cohetes a mano, ni se dispararán armas de fuego de ninguna clase, ni se quemarán o venderán los muñecos que vulgarmente se llaman Judas, siempre que tengan algún vestido o distintivo con que se ridiculice a alguna clase de la sociedad o a alguna persona determinada..."
En los diversos pueblos de la República, la fabricación y quema de los Judas difiere un tanto. Ultimamente las autoridades han auspiciado concursos con premiación a la creatividad para hacer Judas. Actualmente en la ciudad de México se acostumbra atar un Judas en la parte frontal del coche y pasearlo como si nada, a veces toda la Semana Santa y si se puede unos días más. En la Costa de Barlovento, del estado de Veracruz, el Judas que se quema el Sábado de Gloria se hace de paja y zacate seco.
Y para terminar con los Judas, ¿sabía usted que existe la expresión: "estar tronado" por estar en la miseria y, por ende, mal vestido y harapiento, como se ve el propio Judas que revienta al ser tronado el Sábado de Gloria?
¿POR QUE SE BANA LA GENTE EL SABADO DE GLORIA?
Hasta hace poco había la costumbre de que en los barrios populares de la ciudad de México, la gente, sobre todo los muchachos, en la calle se aventaran cubetazos de agua; la cual no siempre era todo lo limpia que se deseaba. Dicha mala costumbre fue prohibida enérgicamente en años recientes debido a que por causa de este "juego", muchas personas que no participaban en él se vieron afectadas, algunas gravemente, y es por esto que el Gobierno prohibió "el baño del Sábado de Gloria". Posiblemente en un principio éste era un encuentro regocijado con agua florida que luego fue degenerando, desafortunadamente.

DOMINGO DE RESURRECCION

De acuerdo a la liturgia actual, el Domingo de Resurrección es el día en que se conmemora la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Este día se tocan a vuelo las campanas, las cuales permanecieron mudas los tres días anteriores, durante los cuales se llamó a los fieles a los servicios en el templo mediante "la matraca", pues las campanas no se deben tañer esos días en señal de luto. Las matracas son objetos artesanales generalmente de madera; actualmente hay de plástico, de lámina; pero los tradicionales son de madera desde las miniaturas, hasta las enormes como las que se usan en los templos. Como todas las artesanías, las hay de muy bella manufactura dignas de colección, con incrustaciones de concha nácar, hueso o taraceadas, laquedas, pintadas, etc.

PLATILLOS Y GOLOSINAS PROPIAS DE ESTA TEMPORADA

Desde el inicio de la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, se empiezan a consumir platillos de vigilia, sin carne roja, a base de pescado o mariscos (los cuales se encarecen mucho); u otros donde el queso, el huevo, las semillas, suplen a la carne. También en Semana Santa es costumbre hacer capirotada, un dulce o postre hecho con pan blanco frío frito rebanado que se coloca en un molde engrasado alternándolo con nueces, pasitas, almendras, cacahuate y pedacitos de queso blanco fresco que no se deshaga ni sea demasiado fuerte; todo lo cual es bañado despues con una miel no muy espesa hecha de piloncillo, agua y canela. Luego se hornea, y ¡listo! También se consumen las populares torrejas de tortilla de maíz o de pan: La rebanada de pan o tortilla fríos se cortan en cuadros como de 10 cm.2, se capean con huevo batido y fríen; por capas se colocan en un molde engrasado alternando con queso rebanado muy delgadito y se cubren con una miel hecha de azúcar, agua de azahar y una cascarita de limón, para luego hornearlos.
Como durante estos días hace calor, es común tomar aguas frescas bien frías que se ponen en vitrioleros: de limón con semillas de chía. A propósito, hay un dicho grosero popular que dice: "Eres como el agua de chía: agria, babosa y fría". Siguiendo con las aguas, tenemos la de sandía o la de melón con pedacitos de estas frutas; la de jamaica, la de tamarindo, la de horchata (el arroz junto con un puño de almendras peladas se pone a remojar en agua desde la noche anterior o puede usarse harina de arroz, luego se muele bien con una raja de canela, se cuela (se puede tomar el bagazo también) y se sirve bien fría endulzada con azúcar y un chorrito de vainilla.
Antiguamente en las pulquerías, que han caído en desgracia gracias a los refrescos y sobre todo la Coca Cola, se acostumbraba regalar a los clientes, principalmente a las señoras o niños que compraban por la ventanilla exclusiva para atenderlos, ya que les está prohibido entrar a dichos establecimientos, así como a los uniformados; trastes, globos, matracas o un judas pequeño, posiblemente porque durante estos días disminuía el consumo debido a que son de recogimiento.
En esta temporada los neveros populares, no establecidos, hacen su agosto, toda la Ciudad está llena de puestos de nieves de los sabores tradicionales y los más exóticos, con los nombres más raros y rebuscados posibles. Hay paletas, nieves y helados de:
AGUA: Limón, tamarindo, jamaica, melón, zapote, sandía, fresa, mandarina, naranja, chamoyada, arrayán, guayaba, mango, guanábana, piña.
HELADOS Y PALETAS DE CREMA: Fresa, vainilla, chocolate, café, mamay, zarzamora, violetas, aguacate, pétalos de rosa, piña colada, nuez, piñón, pistache, avellana, coco, bugambilia, nardos, gardenia, mole, nopal, rajas de chile poblano con queso, de queso, de cacahuate, de arroz con leche, de chongos zamoranos, jazmín, yogurt, amareto, rompope, tequila.
NOMBRES: Beso de Luna, Canto de las Sirenas, Beso de Angel, Silencio de las Monjas, Reyna del Tepozteco, Murmullo del Mar, Suspiro de las Hadas, Encanto de Luna, Embeleso de la Noche. Todos los cuales son mezclas de sabores, ingredientes, semillas, frutas secas, nueces, combinados exóticamente.
Iztapalapa es uno de los espacios de la gran urbe donde la organización barrial y la cohesión cultural en torno a la tierra evidencian la herencia de una antigua cultura indígena. No fue extraño entonces que en 1916, al término de la Revolución, el primer pueblo en recibir su restitución de tierras fue esta población de tradición zqpatista, ubicada al oriente de la ciudad de México.
Iztapalapa recibe su nombre la lengua náhuatl y proviene de dos vocablos: Ixtapal, que significa a través o de lado, y apan, en el agua; por lo que Iztapalapa quiere decir "en el agua travesada". Ese es también el significado jeroglífico que la identifica (dos porciones de tierra, una amarilla y otra verde con una saliente en esta última que penetra el agua).
Gran memoria y orgullo tiene este pueblo de ser descendiente de Cuitláhuac, Señor de Iztapalapa, décimo gobernante mexica y hermano de Moctezuma Xocoyotzin; quien respondió junto con otros tlatoanis a la invasión española.
Pero también de ser alma y cuerpo del sincretismo cultural, arraigado en mil y una prácticas culturales populares, como es la escenificación de la Pasión de Semana Santa.
Los que sucede en estos días en la tradición que tiene casi 200 años de repetirse sucesivamente dando significación a uno de los rostros de la gran ciudad, encuentra testimonios, crónicas e investigaciones desde fines del siglo XIX.

Los ocho barrios testigos de una tradición.
Los barrios del centro de Iztapalapa son testigos de esta tradición. Sus habitantes inundan las calles y se entremezclan con nazarenos y visitantes.
El Jardín Cuitláhuac, algunas iglesias, el Cerro de la Estrella y la explanada principal, son escenarios de los pasajes más importantes de la Pasión de Cristo. El Domingo de Ramos se inicia con la bendición de las Palmas y la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Continúa el Jueves Santo con la procesión por las principales calles y la última Cena, en el Jardín Cuitláhua. El Viernes Santo con la presentación de Jesús a Pilatos, sentencia, azotes y coronación que se escenifica en el barrio de la Asunción, para trasladarse rumbo al Cerro de la Estrella, en cuyo trayecto se representan las tres caídas y culmina con la crucifixión en la explanada del cerro.
Para poder comprender bien la importancia que tiene la Pasión en Iztapalapa, analicemos su manifestación dentro del ámbito urbano. La celebración de Semana Santa en el terreno urbano presenta importantes discontinuidades y contradicciones pues al tener lugar en la ciudad, conserva la característica de ser organizada por un grupo de vecinos que forman el comité organizador (también llamado "mesa directiva"), que es una unidad social significativa (podría pensarse como una expresión secularizada del sistema de cargos). Esta forma de organización contrasta con la heterogeneidad política, ocupación raza, edad, sexo, lugar de residencia. Asimismo, la puesta en escena del drama de la Pasión es un recordatorio de aquellos viejos lazos de vecindad y parentesco aún vigentes y amenazados por la dinámica urbana. La nueva forma urbana de organización consiste en un débil equilibrio de fuerzas que se encuentran en agudo conflicto. Sin embargo, la fiesta de Semana Santa permanece, en la medida en que la identidad es la variable que reúne a los participantes; a partir de ella se genera en las categorías sociales que participan un proceso de identificación. Por esta razón reivindicamos la necesidad de partir de concepciones dinámicas de la sociedad sujeta a cambios permanentes, ante los cuales el hombre debe encontrar un sentido y crear nuevas formas de organización social y simbólica con las cuales enfrentar el espacio urbano. El estudio específico de estas relaciones sociales en gestación en las ciudades es tarea de los antropólogos.
Utilizaremos la oposición clase hegemónica/clase subalterna. Intentamos observar y analizar los movimientos de los sectores subalternos en relación con la dimensión simbólica y el orden cultural, respecto a la función de organización propia de la hegemonía. Nos interesa una visión que dé cuenta de los hechos culturales en general y de las prácticas culturales populares en particular; en un nivel medular nos interesa la manera como entra en acción el eje hegemonía/subalternidad en el propio núcleo de la ritualidad.
La clase hegemónica no es sólo dominante sino dirigente y ejerce su dominación y dirigencia sobre el conjunto de la sociedad, específicamente sobre las clases subalternas, mediante dos mecanismos claves: la violencia y el consentimiento.
Entendemos la hegemonía como principio rector y como forma superior del conjunto de dispositivos de orden social, político, económico y cultural, que rigen y articulan la totalidad de nuestras vidas. Principio a partir del cual se configura la concepción del mundo, implícita o explícitamente. Esta unidad ideológica permite mantener la dirigencia de una clase social sobre las otras; en esta dimensión los rituales religiosos son instancias fundamentales para proporcionar una estructuración de las propuestas de la hegemonía, en un proceso constante de recomposición y de construcción ideológica, con el fin de asegurar el consenso -activo o pasivo- por parte de las clases subalternas ante el hecho de la dominación

Días feriados oficiales:

Fecha Motivo
1 de enero Año Nuevo
5 de febrero Promulgación de la Constitución de 1917
24 de febrero Día de la Bandera
21 de marzo Natalicio de Benito Juárez
1 de mayo Día del Trabajo
5 de mayo Aniversario de la Batalla de Puebla
16 de septiembre Día de la Independencia de México
12 de octubre Llegada de Cristóbal Colón a América
1 de noviembre Día de todos los santos
2 de noviembre Día de los muertos
20 de noviembre Aniversario de la Revolución Mexicana
1 de diciembre Toma de posesión Presidencial (cada 6 años)
25 de diciembre Navidad